Las últimas y repetidas buenas nuevas que hemos recibido en y sobre el manabita aeropuerto internacional “General Eloy Alfaro” sito en Manta, cuya pista fue construida por norteamericanos, que la bien usaron -como todos sabemos- la que es considerada excelente por su calidad técnica, y un reciente artículo del analista Walter Spurrier sobre la conocida intención de construir para Guayaquil en el área de Daular un nuevo aeropuerto, me hacen enunciar lo que en estas líneas ya mencioné como el simple ecuatoriano y contador de historias que soy. Ahora lo repito algo ampliado y acorde a nuevas circunstancias:

Ciertamente, es loable que las autoridades cantonales prevengan el crecimiento de la demanda de aeronavegabilidad que el principal puerto ecuatoriano tendrá en el futuro; solo que este anuncio y el conocimiento de la probable nueva ubicación, desató humanas ambiciones, rayanas en especulación y sospechas de incorrecciones, como fue conocer que el ex esposo de la ahora electoralmente perdedora alcaldesa de esa ciudad C. Viteri ya poseía grandes cantidades de tierras en ese sector, especulando los mal pensados, que fueron una suerte de “indemnización” contra la fácil firma del divorcio; y se comentó igualmente, que más de su entorno incurría en lo mismo. A más de eso, definitivamente en Ecuador no nos sobra el dinero y por eso debemos aprovechar y usar lo que ya tenemos. Por ello, los astros se alinean en lo siguiente:
1) Si ya tenemos una larga paz con nuestros hermanos del sur, Perú, esto abona a que nos preguntemos ¿Por qué no usamos las instalaciones y la aeronavegabilidad de nuestra inmensa base aérea de Taura, ubicada a una treintena de kilómetros de Guayaquil, la que con las debidas y no muy costosas adaptaciones -como sucede con nuestro aeropuerto militar de Manta- hacen que Guayaquil tenga ya la solución para el futuro crecimiento que se está previendo?
2) Para expeditamente aplicar la lógica solución del párrafo precedente -adicionando tanto, igual o más, la necesaria agilidad del puerto marítimo y la descongestión urbana- es impostergable e imprescindible la construcción, bien al sur de Guayaquil, del ahora denominado “Quinto Puente” con sus amplias y respectivas vías para su tránsito y acceso, lo que conozco está a un “tris” de ser definido e iniciado por el actual gobierno del presidente G. Lasso.
3) Aporta a lo manifestado que el elegido alcalde de Guayaquil, hijo de empresario y siéndolo él también, aplica la lógica y considera adecuado revisar bien el tema del nuevo aeropuerto, mencionando a la vez, que los fondos existentes para ese nuevo emprendimiento, apuntados a la ahora “apetecida” área de Daular, mejor sean invertidos en obras sociales. ¡Aplausos!
4) El próximo buen funcionamiento del gran aeropuerto regional “General Eloy Alfaro” de Manabí, será una indudable “ayuda” al de Guayaquil, por lo que bajará la presión del factor tiempo sobre el crecimiento de éste; a la vez, en muchos considerandos, favorece al Ecuador entero la terminación del vigente bicentralismo.