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Precauciones y prudencia…
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Para todo en la vida hay que tener precauciones y prudencia; en estos tiempos mucho más, porque estamos empezando a recuperarnos de una larga crisis que es ocioso detallarla, agravada por la fatal pandemia de estos dos últimos años con la que culmina la más de una década -dizque socialista- de agobio socio/económico de nuestro Ecuador del alma; debido a ello, por mucho optimismo y/o necesidad que tengamos, es aconsejable que primen las precauciones, prudencia y buenos hábitos de vida, sanitarios especialmente, que en estos dos años de peste incorporamos a nuestro diario vivir: El distanciamiento con nuestros semejantes, el frecuente lavado de las manos y el uso voluntario de la mascarilla, principalmente, deben ser parte del cambio de calzado al ingresar a los hogares. Mantener todo esto debe ser parte de las precauciones que ayuden a que el perjudicial e invisible virus no retorne y ataque a nuestra población, como ha sucedido en otras regiones del mundo.

A más de lo relacionado a la pandemia, y por este servidor ser un constante conductor de un vehículo motorizado, traigo a colación el gran peligro, y las precauciones que debemos extremar en estos tiempos, cuando a más del crecimiento en número y circulatorio de los automotores tradicionales, tenemos ahora una proliferación de motocicletas, guiadas por impetuosos conductores quienes -alguna publicación señaló- la gran mayoría obtiene su licencia de conducir sin el entrenamiento adecuado y el conocimiento de las leyes y reglamentos de transito; a ello de debería la irresponsabilidad de la mayoría de los motociclistas y el elevado número de accidentes de tránsito con estos vehículos.    

Conocedor que en las cárceles del país, la gran mayoría de privados de la libertad, están por accidentes de tránsito y narcotráfico; menciono esto, al recordar que un probo profesor guayaquileño por un involuntario accidente y por no tener los recursos económicos para su defensa legal, permaneció por largo tiempo en la insegura penitenciaría; por esto, a los generosos lectores que manejan vehículos motorizados se les recomienda precaución y prudencia para que al conducir las apliquemos responsablemente, dando tranquilidad a quienes esperan nuestro retorno al hogar y en calidad de autodefensa a la vez.

Esto último incluye el no uso de celulares al transitar en la vía pública ya que estimula su arranche por jóvenes ladrones que han hecho de esta delictuosa actividad un modus vivendi; así también, sin que seamos paranoicos, debemos aplicar las precauciones que nos traen las redes sociales respecto a nuestra conducta al conducir, con el fin de evitarnos malos ratos y hasta lamentaciones si llegamos a sufrir algún incidente. Así que nunca están demás las precauciones y prudencia que apliquemos en nuestras vidas, luego de las experiencias que estamos viviendo y en estos tiempos que cada vez somos más numerosos los habitantes de nuestras comunidades.