
Melvyn O. Herrera C.
melvynherrerac@hotmail.com
Periodista – Articulista.
Sobre el Orden y la Puntualidad…
Cuando el Eterno creó este universo en el que nos incluyó, lo hizo ordenada y secuencialmente. Con ese ejemplo, impuso lo que nosotros olvidamos proseguir, afectando al mayor tesoro que nos dio y gozamos, a más de la vida misma; me refiero al irrecuperable tiempo. Es que el desorden de nuestras ideas y los malos hábitos de nuestro existir, no llevan sino a perderlo; siendo algo de lo que increíblemente nos ufanamos, al destacar “La hora ecuatoriana”; me refiero a nuestra impuntualidad.
Alabo la importancia del Orden -con mayúsculas- en mi diario familiar vivir, luego de afortunadamente haberlo aprendido de mis mayores y haberlo practicado de la mejor manera, atribuyéndole a ello lo poco que he logrado en esta vida. A más del mental diario plan/agenda de mis días y propósitos, éstos comienzan al despertar con las actividades higiénicas y domésticas, en las que ya juegan papeles importantes el Orden y uso de los aperos necesarios y la vestimenta. Es que en el hogar en el que crecí -como en un cuartel militar- todo debía estar en su lugar y luego de su uso y aseo, debía retornar a ese mismo lugar, de manera que tan buena costumbre/habito primaba en nuestras vidas y crecimiento. No hubo en nuestro hogar, con esa sencilla disciplina, desórdenes de ninguna naturaleza; todos sabíamos el lugar de cada artículo, su uso y retorno al mismo lugar. Lo contrario -lo he observado- es perder el tiempo ubicando lo necesario para tal o cual cosa…
Si esta sencilla y elemental norma, se practicara en los distintos ambientes donde se desarrolla el cuotidiano vivir, de seguro cada quien ahorraría el tiempo que se pierde buscando lo necesario para lo que nos proponemos, no solo en el hogar, sino también en oficinas, talleres, y general y principalmente en los lugares de trabajo. Parece increíble, pero lo que afirmo en estas líneas, el perder el tiempo por culpa del desorden imperante en nuestras malas costumbres/hábitos, afectan tremendamente a la imagen y economía de nuestra nación, al generar la negativa impuntualidad que nos caracteriza.
Un genial articulista de “El Universo”, tiempo atrás editorializó sus estudios sobre este azote ecuatoriano, y las pérdidas nacionales en cifras, eran escalofriantes; al igual que el gran desperdicio energético al olvidar “El que más apaga, menos paga”; destacando que no solo el común habitante era desordenado e impuntual, sino también muchas de las autoridades de todo orden que no ponían su buen ejemplo, sino que mientras más importante es su cargo, más se hacían notar por su impuntualidad hasta en los actos solemnes. ¡Increíble! Si individualmente fuésemos más ordenados en nuestros hogares y vida diaria, y puntuales en nuestros compromisos, mucho aportaríamos al progreso de nuestro Ecuador del alma. Al menos en eso, personalmente imitemos a gentes de otras sociedades que se destacan no incurriendo en esta lacra que en vez de enorgullecernos nos hace avergonzar.
Manta, agosto 18 de 2026
Como siempre bien traído sus opiniones, sugerencias y comentarios positivos!!
Un abrazo Melvin