
Melvyn O. Herrera C.
melvynherrerac@hotmail.com
Periodista – Articulista.
Para Quito…
En Punta Blanca, Jaramijó, donde entonces yo residía, el 28 de octubre del 2007, el geniecillo aquel que habita en mi materia gris, con alguna anticipación me dictó unas sentidas letras homenajeando a la tierra que me vio nacer y en la que esporádicamente, entre mi niñez y juventud, se desarrollaron algunos tiempos de mi existir. Las publiqué en las páginas 228 y 229 de mi obrita “INSPIRACIONES…” y hoy las reproduzco por ser su fiesta mayor, el día de la fundación española de nuestra capital de este Ecuador del alma; asimilando a lo que en esta ciudad-puerto-balneario que es Manta, se está tratando de establecer por medio de inquietos ciudadanos que desde hace algunos años estan tratando de establecer la fecha en que a la milenaria Jocay, el poder español la fundó; existiendo certezas de que fue el 14 de mayo de 1565, lo que, luego de las verificaciones del caso, debería ser reconocido mediante Ordenanza por las autoridades del GAD de Manta.
Lo hago también porque en algo debo aportar contradiciendo ofensivos actos que con autorización municipal, grupos de discutible conducta, presentaron en un recinto, que si bien al momento no es usado en actos religiosos, si tiene una carga histórica que es uno de los mayores tesoros de nuestra “Carita de Dios”, como se la denomina a nuestra bella capital ecuatoriana.
El texto de líneas abajo, sin ser una apología literaria dicen mi sentir y el de muchos seres que al igual que este “Contador de Historias” hemos emigrado de ese suelo nativo para arrimar el hombro en el progreso de las tierras que nos han acogido; en mi caso, en esta generosa y hospitalaria Manabí.
El que optimistamente creo es un poema se titula “A Quito” y dice así:
I
“Quito… / Bajo un azul infinito, / por cósmicas voluntades, / cuatro puntos cardinales, / se unieron justo en Quito. // Quito… / En las faldas del Pichincha, / han pintado una acuarela, / multicolor, variopinta, / con adobes y con tejas, / con acero y cemento, / respetando su historia: / a Pampite y Caspicara, / y templos del padre Almeida. // ¡Quito, eres mi suelo bendito!, / ¡Quito, también un sueño bonito1… / ¡Quito… donde dejo el corazón!
II
Quito…. /Con colinas y quebradas, / con barrios tradicionales, / tu progreso indetenible, / es por los cuatro costados. // Quito… / Cuna de la patria grande, / símbolo de hidalgas gestas, / que la historia escribieron, / desde antes y hasta siempre; / con próceres visionarios, / que vieron este presente, / y a la patria siempre unida, / hasta el fin de nuestros tiempos. // ¡Quito, eres mi sueño bendito!, / Quito, también un sueño bonito!... / ¡Quito… donde dejo el corazón!.”
El mentado geniecillo hasta musicalizó estas letras, pero lamentablemente los costos y la falta de interés socio cívico no impulsaron su materialización, por lo que quedaron estas letras y su melodía archivados en los gratos recuerdos del deber cumplido y como un desahogo más de lo que creo es una inspiración. ¡Viva Quito!